Si tienes un hijo con miopía (o tú mismo estás viendo que aumenta cada año), seguro que te has hecho esta pregunta: ¿se puede frenar? La respuesta es sí, y cada vez tenemos más opciones.
Una de las más conocidas son las lentillas de control de miopía, que se usan durante el día. No solo corrigen la visión, sino que ayudan a frenar el crecimiento del ojo gracias a diseños especiales de desenfoque periférico .
Otra opción muy interesante son las lentillas nocturnas (Orto-K). Se usan mientras duermes y moldean la córnea para que durante el día veas bien sin gafas. Además, han demostrado ralentizar bastante la progresión de la miopía .
También existen gafas específicas para control de miopía, especialmente pensadas para niños. Funcionan con tecnologías similares a las lentillas, aunque suelen ser algo menos efectivas .
Y en algunos casos, el oftalmólogo puede recomendar gotas de atropina en baja dosis, que ayudan a frenar la evolución de la miopía hasta en porcentajes importantes .
La clave está en elegir bien y empezar cuanto antes. Cada ojo es diferente, y por eso lo más importante es hacer un buen estudio y seguimiento.
Porque no se trata solo de ver bien hoy… sino de cuidar la visión del futuro.
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