Lentillas esclerales: qué son y cuándo se usan en queratocono, córneas irregulares u ojo seco severo

Introducción: una lente especial para ojos complejos

Las lentillas esclerales son lentes de contacto rígidas permeables al gas diseñadas para apoyarse en la esclera, la parte blanca del ojo, en lugar de descansar directamente sobre la córnea. Esta diferencia, que puede parecer pequeña, cambia por completo su comportamiento clínico: permiten crear una cámara de líquido entre la lente y la superficie ocular, regularizan ópticamente córneas muy irregulares y pueden mejorar la comodidad en casos de ojo seco severo.

Se utilizan sobre todo cuando una lentilla blanda convencional o una lente rígida corneal no consigue buena visión, no resulta cómoda o no protege suficientemente la superficie ocular. Por eso son especialmente relevantes en queratocono, degeneración marginal pelúcida, trasplantes de córnea, cirugías refractivas complicadas, cicatrices corneales, ectasias y enfermedades de la superficie ocular.

En este artículo vamos a explicar qué son exactamente, cómo funcionan, cuándo se indican, qué ventajas tienen, qué limitaciones conviene conocer y por qué siempre deben adaptarse mediante un estudio optométrico especializado.

Índice de contenidos

  • Qué son las lentillas esclerales
  • Cómo funcionan sobre la córnea y la esclera
  • Diferencias frente a lentillas blandas y rígidas corneales
  • Cuándo se usan en queratocono y córneas irregulares
  • Su papel en ojo seco severo
  • Proceso de adaptación y pruebas necesarias
  • Cuidados, limpieza y manejo diario
  • Ventajas, limitaciones y preguntas frecuentes

¿Qué son las lentillas esclerales?

Una lentilla escleral es una lente de contacto rígida permeable al gas de mayor diámetro que una lente rígida convencional. Mientras que una lente corneal se apoya principalmente sobre la córnea, la escleral la sobrepasa y se apoya en la esclera, que es el tejido blanco que rodea la córnea.

Su diseño crea una especie de bóveda sobre la córnea. Entre la cara posterior de la lente y la superficie ocular queda un espacio que se rellena con suero fisiológico estéril sin conservantes antes de colocarla. Ese reservorio líquido cumple dos funciones fundamentales: mantiene la córnea hidratada y genera una superficie óptica regular delante de un tejido que puede estar deformado o dañado.

Las lentillas esclerales no son lentillas estándar. Su geometría se personaliza según la forma del ojo, la altura corneal, la regularidad de la esclera, la cantidad de lágrima, el estado de los párpados y las necesidades visuales del paciente. Por eso su adaptación requiere instrumental, experiencia y seguimiento.

Cómo funcionan: la clave está en la bóveda y el reservorio líquido

Para entender su utilidad, conviene imaginar la córnea como la primera lente natural del ojo. Si su forma es regular, la luz entra de manera ordenada y puede enfocarse con nitidez. Pero cuando la córnea se deforma, se adelgaza, presenta cicatrices o tiene irregularidades, la luz se dispersa y aparecen visión borrosa, halos, sombras, deslumbramientos o imágenes dobles.

Las gafas pueden corregir miopía, hipermetropía y astigmatismo regular, pero no siempre compensan bien las irregularidades corneales complejas. Las lentillas esclerales ayudan porque su cara anterior actúa como una nueva superficie óptica lisa y estable. El espacio lleno de suero entre la córnea y la lente neutraliza parte de esas irregularidades, mejorando la calidad visual.

Apoyo en la esclera, no en la córnea

El hecho de que la lente no apoye directamente sobre la córnea es muy importante. En ojos con queratocono avanzado, cicatrices o sequedad intensa, la córnea puede ser sensible, frágil o irregular. Al distribuir el apoyo en la esclera, que suele tolerar mejor el contacto, se reduce el roce corneal y se consigue una adaptación más estable.

Reservorio de suero fisiológico

Antes de insertar la lente, se llena con suero fisiológico estéril sin conservantes. Al colocarla, ese líquido queda atrapado entre la lente y el ojo. En ojo seco severo, esta cámara líquida puede actuar como una protección continua durante horas. En córneas irregulares, además, contribuye a mejorar la óptica.

Diferencias entre lentillas esclerales, blandas y rígidas corneales

No todas las lentes de contacto sirven para lo mismo. Cada tipo tiene indicaciones, ventajas y limitaciones. La siguiente tabla resume las diferencias principales:

Tipo de lente Zona de apoyo Uso habitual Ventajas Limitaciones
Lentilla blanda Córnea y zona limbar Miopía, hipermetropía, astigmatismo regular y presbicia Muy cómoda, fácil de adaptar y manejar Corrige peor las irregularidades corneales importantes
Rígida corneal Principalmente córnea Astigmatismos, algunos queratoconos y córneas irregulares leves o moderadas Buena calidad óptica y alta permeabilidad al oxígeno Puede resultar menos cómoda si la córnea es muy irregular o sensible
Lentilla escleral Esclera, sobrepasando la córnea Queratocono, córneas irregulares, ojo seco severo y casos complejos Gran estabilidad, protección corneal y excelente potencial visual Requiere adaptación especializada, aprendizaje de manejo y controles periódicos

¿Cuándo se usan las lentillas esclerales?

Las lentillas esclerales no suelen ser la primera opción para cualquier usuario de lentillas. Se indican cuando existe una necesidad óptica o terapéutica que justifica su uso. En muchos casos se plantean después de comprobar que las gafas, las lentillas blandas o las rígidas corneales no proporcionan suficiente visión, comodidad o estabilidad.

Queratocono

El queratocono es una alteración progresiva en la que la córnea se adelgaza y adopta una forma más cónica e irregular. Esto provoca astigmatismo irregular y pérdida de calidad visual. En fases iniciales, las gafas o lentillas blandas tóricas pueden ser suficientes, pero cuando la irregularidad aumenta, la visión puede seguir siendo mala incluso con graduación actualizada.

En queratocono, las lentillas esclerales pueden ser muy útiles porque no dependen de que la superficie corneal sea regular. Al crear una superficie óptica nueva por delante de la córnea, pueden mejorar la nitidez, reducir sombras y aumentar el contraste. Además, al no apoyarse directamente sobre el cono corneal, pueden resultar más cómodas que algunas lentes rígidas corneales en casos avanzados o muy sensibles.

Es importante aclarar que una lentilla escleral no detiene por sí misma la progresión del queratocono. Su función principal es mejorar la visión y la tolerancia. El control de la progresión corresponde al oftalmólogo, que puede valorar tratamientos como el entrecruzamiento del colágeno corneal si está indicado.

Córneas irregulares por cirugía o traumatismos

También pueden utilizarse en córneas irregulares tras cirugía refractiva, trasplante de córnea, anillos intracorneales, queratotomía radial antigua, cicatrices por infecciones, traumatismos o quemaduras químicas. En estos casos, la córnea puede presentar zonas más planas, más curvas, cicatrices o asimetrías que dificultan la corrección con gafas.

La lente escleral actúa como una superficie regular que enmascara parte de esas irregularidades. En pacientes trasplantados, además, puede ayudar cuando existen astigmatismos altos o irregulares, aunque siempre se requiere valoración conjunta y prudente, especialmente si hay suturas, fragilidad corneal o antecedentes de rechazo.

Degeneración marginal pelúcida y otras ectasias

La degeneración marginal pelúcida es otra ectasia corneal en la que se produce adelgazamiento periférico, normalmente inferior. Genera astigmatismos difíciles de corregir y puede producir visión distorsionada. Las lentillas esclerales son una opción frecuente porque permiten salvar la zona corneal alterada y apoyarse más allá de ella.

Ojo seco severo y enfermedades de la superficie ocular

En ojo seco severo, el problema no es solo óptico. La superficie ocular puede estar inflamada, desprotegida y con sensación constante de arenilla, quemazón, fotofobia o dolor. En algunos pacientes, la película lagrimal es tan inestable que la visión fluctúa mucho durante el día.

La lentilla escleral, al mantener un reservorio de suero sobre la córnea, puede funcionar como una cámara húmeda. Esto puede aliviar síntomas en casos seleccionados de ojo seco severo, síndrome de Sjögren, enfermedad injerto contra huésped, alteraciones neurotróficas, exposición corneal por problemas palpebrales o secuelas de lesiones químicas.

No obstante, no todo ojo seco necesita ni tolera una lente escleral. Antes hay que estudiar la causa del ojo seco, el estado de los párpados, la calidad de la lágrima, la inflamación, la sensibilidad corneal y la presencia de blefaritis o disfunción de glándulas de Meibomio. A veces es necesario tratar primero la superficie ocular para que la adaptación sea viable.

Qué se valora antes de adaptar una lentilla escleral

La adaptación de una lente escleral es más compleja que la de una lentilla convencional. No se basa únicamente en la graduación. Se deben analizar múltiples parámetros para diseñar una lente que proporcione buena visión, comodidad, oxigenación y seguridad.

Topografía y forma corneal

La topografía corneal permite estudiar la curvatura y regularidad de la córnea. Es especialmente útil en queratocono y ectasias, porque muestra el grado y localización de la deformación. En algunos casos se complementa con tomografía, que aporta información sobre espesores y elevaciones corneales.

Altura sagital y separación corneal

Uno de los puntos más importantes es que la lente debe quedar elevada sobre la córnea sin tocarla, pero tampoco excesivamente separada. Si queda demasiado cerca, puede rozar la córnea; si queda demasiado alta, puede reducir el paso de oxígeno, favorecer empañamiento o dificultar el manejo. Esta separación se revisa con lámpara de hendidura y, en muchos centros, con tomografía de coherencia óptica de segmento anterior.

Apoyo escleral

La esclera no es perfectamente redonda ni igual en todos los meridianos. Algunas personas necesitan diseños tóricos o con geometrías especiales para que la lente no presione en unas zonas ni se levante en otras. Un apoyo mal distribuido puede provocar enrojecimiento, marcas conjuntivales, incomodidad o entrada de burbujas.

Graduación final

Una vez la lente tiene una relación adecuada con el ojo, se calcula la graduación final sobre la propia lente de prueba. En algunos casos se añaden diseños multifocales, compensaciones de astigmatismo residual o ajustes específicos para mejorar la calidad visual.

Cómo se colocan y se retiran

El manejo de una lentilla escleral requiere aprendizaje, pero la mayoría de usuarios lo domina con práctica. Para colocarla, se suele utilizar una ventosa o soporte específico. La lente se llena completamente con suero fisiológico estéril sin conservantes y se inserta mirando hacia abajo, evitando que entre aire. Si queda una burbuja atrapada, suele ser necesario retirarla y volver a colocarla.

Para retirarla se emplea normalmente una pequeña ventosa de extracción colocada cerca del borde de la lente, no en el centro. Es fundamental hacerlo con calma, sin tirar bruscamente, y siguiendo las instrucciones del profesional.

Cuidados e higiene: una parte esencial del éxito

La seguridad de las lentillas esclerales depende tanto del diseño como de la higiene diaria. Al ser lentes de uso prolongado durante el día, deben manipularse con manos limpias y productos adecuados.

  • Lavarse y secarse bien las manos antes de tocar las lentes.
  • Usar soluciones de limpieza indicadas para lentes rígidas permeables al gas o las recomendadas por el profesional.
  • Rellenar la lente solo con suero fisiológico estéril sin conservantes antes de la inserción.
  • No usar agua del grifo, saliva ni soluciones no indicadas.
  • Limpiar y renovar el estuche con frecuencia.
  • No dormir con las lentes salvo indicación clínica muy específica y controlada.
  • Acudir a revisiones aunque la visión y la comodidad sean buenas.

Ventajas principales de las lentillas esclerales

Las lentillas esclerales han ganado protagonismo en contactología especializada porque pueden resolver situaciones que antes eran muy difíciles de manejar. Entre sus ventajas destacan:

  • Mejor calidad visual en córneas irregulares: pueden reducir distorsiones que las gafas no corrigen bien.
  • Mayor estabilidad: su diámetro amplio hace que se muevan menos con el parpadeo.
  • Menor contacto corneal: al apoyarse en la esclera, evitan el roce directo sobre zonas corneales delicadas.
  • Protección e hidratación: el reservorio de suero puede aliviar síntomas en ojo seco severo.
  • Uso en casos complejos: son útiles en queratocono avanzado, postcirugía, cicatrices y enfermedades de superficie ocular.

Limitaciones y posibles inconvenientes

Aunque ofrecen muchas posibilidades, no son una solución mágica ni universal. Conviene conocer sus limitaciones antes de iniciar una adaptación.

  • Adaptación más larga: puede requerir varias pruebas y ajustes.
  • Mayor coste: suelen ser lentes personalizadas y requieren más tiempo clínico.
  • Manejo inicial más exigente: la inserción con suero y ventosa puede intimidar al principio.
  • Empañamiento durante el día: algunas personas notan acumulación de partículas en el reservorio y necesitan retirar, limpiar y recolocar la lente.
  • Necesidad de controles: se debe vigilar la salud corneal, la oxigenación y el apoyo escleral.

Si aparecen dolor, ojo muy rojo, pérdida repentina de visión, secreción, sensibilidad intensa a la luz o sensación de cuerpo extraño persistente, hay que retirar la lente y consultar cuanto antes.

¿Son cómodas las lentillas esclerales?

Muchas personas se sorprenden al descubrir que una lente de mayor tamaño puede ser cómoda. La explicación está en que la córnea es una estructura muy sensible, mientras que la esclera suele tolerar mejor el apoyo. Además, al quedar la lente estable y con menor movimiento, se reduce la sensación de roce.

Aun así, la comodidad depende de un buen diseño, una superficie ocular bien tratada y un manejo correcto. Una lente escleral mal adaptada puede resultar incómoda, dejar marcas, causar enrojecimiento o provocar visión fluctuante.

¿Quién debe adaptar estas lentes?

La adaptación debe realizarla un óptico-optometrista especializado en contactología avanzada, preferiblemente en coordinación con el oftalmólogo cuando existe enfermedad corneal, cirugía previa o patología de superficie ocular. Esta colaboración es especialmente importante en queratocono progresivo, trasplantes, ojo seco severo o enfermedades inflamatorias.

El objetivo no es solo conseguir que el paciente vea más. También hay que asegurar que la lente respeta la fisiología ocular, permite una adecuada oxigenación y no compromete la salud de la córnea ni de la conjuntiva.

Preguntas frecuentes sobre lentillas esclerales

¿Las lentillas esclerales curan el queratocono?

No. Ayudan a mejorar la visión y, en muchos casos, la comodidad, pero no curan el queratocono ni frenan necesariamente su progresión. El seguimiento médico es fundamental para controlar la evolución.

¿Se pueden usar todo el día?

Depende del ojo, del diseño de la lente y de la tolerancia individual. Algunas personas las usan muchas horas, mientras que otras necesitan descansos o recolocarlas durante el día. El tiempo de uso debe pautarlo el profesional.

¿Puedo dormir con lentillas esclerales?

En general, no se debe dormir con ellas salvo indicación expresa y supervisada por un especialista. Dormir con lentes de contacto aumenta riesgos si no está médicamente justificado y controlado.

¿Sirven para cualquier ojo seco?

No. Pueden ser muy útiles en ojo seco severo seleccionado, pero no son necesarias para todos los casos. Primero hay que diagnosticar el tipo de ojo seco y tratar factores como inflamación, párpados, glándulas de Meibomio o exposición ocular.

¿Son difíciles de poner?

Al principio requieren práctica porque se colocan llenas de suero y no debe entrar aire. Con entrenamiento, paciencia y los accesorios adecuados, la mayoría de usuarios aprende a manejarlas correctamente.

¿Cada cuánto hay que revisarlas?

Las revisiones dependen del caso, pero suelen ser más frecuentes durante la adaptación inicial y después periódicas. En ojos complejos, los controles son esenciales aunque no haya molestias.

Conclusión

Las lentillas esclerales son una herramienta avanzada de la contactología moderna. Su diseño permite apoyarse en la esclera, evitar el contacto directo con la córnea y crear un reservorio líquido que mejora la óptica y puede proteger la superficie ocular. Por eso se utilizan en queratocono, córneas irregulares, postcirugías corneales, cicatrices y determinados casos de ojo seco severo.

Su gran valor está en que pueden devolver calidad visual y confort a personas para las que las gafas o las lentillas convencionales se quedan cortas. Pero también exigen una adaptación precisa, revisiones y una higiene rigurosa. No son una lentilla más: son una solución personalizada para ojos que necesitan un enfoque especializado.

En Solextrem.com compartimos información sobre lentillas y salud visual para ayudarte a entender mejor tus opciones antes de acudir a una valoración profesional.

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